martes, 27 de octubre de 2009

Principios Publicitarios .Ernesto laguardia


Principios publicitarios


Uno de mis momentos favoritos de la película “Los Simpson. La Película” se da cuando un sonriente, familiar y amarillento rostro aparece en pantalla para hablar en nombre del mismísimo Presidente de Norteamérica.

“Hola, soy Tom Hanks”, dice. “Como sabemos, el Gobierno de los Estados Unidos ha perdido credibilidad, es por esto que me ha pedido que le preste la mía”.

Y entonces, haciendo gala de ese chorro de carisma que le ha valido dos premios Oscar, el actor nos explicaba por qué era conveniente destruir la ciudad de Springfield con todo y sus habitantes.

Funciona como chiste, pero es exactamente lo que hacen las instituciones, tanto privadas como públicas: contratar una cara amigable, cálida, agraciada, sonriente, para hacer el ansiado clic con las masas.

Sin ir más lejos tenemos el ejemplo en nuestro Gobierno estatal, que ha requerido los servicios de un rostro que desafía el paso del tiempo y además conecta muy bien con las amas de casa: Ernesto Laguardia.
No es nada nuevo, como le digo, esto se hace en todas partes. Y es lógico, puesto que las instituciones carecen de rostro, pero no así de la necesidad de cultivar una imagen positiva en la comunidad.

Si el ser humano fuera una especie lógica, se contratarían personajes especialmente inteligentes para dar voz a las bondades de un proyecto.

Pero dado que somos una especie emotiva más que nada, la imagen de una marca recae mejor sobre una cara bonita.
Belleza=credibilidad

Es uno de los principios más elementales de la publicidad: vincular el producto a una sonrisa capaz de despertar nuestra empatía.

Conforme el siglo pasado transcurrió, la sonrisa se transformó en escote, minifaldas, torsos musculosos, semidesnudez y desnudez completa; suficiente piel como para convencer a un ejecutivo Chrysler de comprar un Ford.

Pero la idea original permaneció prácticamente sin cambios: utilizar un físico agraciado, una presencia deseable, para darle vuelo a nuestro producto cualquiera que sea (dentífrico, un coche, un gobierno).

Emoción contra análisis crítico

De lo que se trata en realidad es de evitar que la gente piense. Se trata de evitar que la gente se ponga a hacer un real balance entre las virtudes y deficiencias del producto.
La publicidad busca despertar un sentimiento alojado en alguna parte de nuestro cerebro mediante un estímulo, en este caso, la imagen de un modelo.

Hay tres deseos posibles que un anuncio efectivo debe despertar en nuestro subconsciente a partir de la pura contemplación de la, o del, modelo contratado:
“Yo podría ser ese”, “yo quiero ser ese” y “yo quiero encamarme con ese”.

Esto convence más que cualquier razón por bien explicada que esté. Como dije, somos más emotivos que racionales. Invitar a la gente a pensar no sólo es más arduo, también es menos efectivo. Las razones no venden tanto como los sentimientos.
Sin saber con certeza qué procesos operan, los publicistas aprovechan las conexiones que realizamos, aprovechan que el subconsciente cocina todo automáticamente como si fuera un micro, y como por un milagro tienen establecida la buscada empatía entre nosotros y su producto.

La imagen contratada para este propósito puede ser la de un desconocido o la de una celebridad, esto varía de acuerdo al presupuesto y necesidades de la campaña.

A veces, por una necesidad muy específica, cuando se busca conectar con un público marginal o con intereses muy identificados con la pobreza, utilizar gente de apariencia refinada resulta contraproducente, es entonces que se recurre a las Carmencitas Salinas, o así.

La publicidad la paga el cliente

No hay que olvidar nunca jamás que el costo de la publicidad siempre lo absorbe el consumidor.

El producto que usted tiene en sus manos porque vio anunciado, fue encarecido porque hubo necesidad de que se diseñara y difundiera un mensaje que le enterara de su existencia, o le refrendara las razones por las que usted lo compra.
Así también, el Gobierno que le habla de mesura y espíritu de austeridad en tiempos de crisis, está invirtiendo una buena suma de dinero en persuadirlo de sus aciertos. Y para ser más convincente, ha decidido, como se hace históricamente, emplear los servicios de una sonrisa profesional.

sábado, 17 de octubre de 2009

EL TIEMPO VUELA , UNA AYUDA QUE SE CELEBRA


El tiempo vuela, una ayuda que se celebra


El monólogo realizado por Ernesto Laguardia cumplió 100 representaciones la noche del juevesTres espectadoras se levantan de sus asientos con la fortaleza y decisión de los vencedores de una ardua pelea: son sobrevivientes al cáncer.
El público les aplaude tras la historia previa relatada sobre el escenario del Teatro Polyforum, donde una mujer fue vencida por la enfermedad y su esposo con ella.
La trama fue contada por un sólo actor durante 80 minutos. Se trata de Ernesto Laguardia, quien celebró 100 representaciones del monólogo El tiempo vuela, original de Paul Linke, apadrinadas por los productores Carmen Armendáriz y Salvador Mejía, así como la locutora Maxime Woodside.
“Siempre pido al final de la función si entre el público hay alguna sobreviviente de cáncer y les pido un fuerte aplauso para ellas”, fue la petición del actor y también productor de la puesta en escena dirigida por Rafael Perrín.
Laguardia se mostró satisfecho por la respuesta del público y señaló que este monólogo lo ha hecho más precavido con la situación, al grado que cuando su mujer descubrió un quiste en un seno él se tornó preocupado.
“Hoy me pasó algo curioso porque antes de llegar al teatro mi esposa Paty me dijo que sentía una bolita y le dije que mañana (ayer) mismo íbamos al doctor.
“Así que es algo que me sacudió toda la obra, pero ella está bien. Espero que podamos seguir ayudando a mujeres y hombres, porque es la versión masculina del cáncer de mama, pero se aprenden muchas cosas. Este es el mes de la conmemoración internacional del cáncer así que el lunes daré una conferencia con especialistas del tema en Roche”, expresó Laguardia.
El tiempo vuela colabora con el DIF, a quien le ofrece funciones a menor costo o incluso gratuitas para llegar al mayor público posible y enviar un mensaje de prevención hacia las mujeres.

El monólogo realizado por Ernesto Laguardia cumplió 100 representaciones la noche del juevesTres espectadoras se levantan de sus asientos con la fortaleza y decisión de los vencedores de una ardua pelea: son sobrevivientes al cáncer.

El público les aplaude tras la historia previa relatada sobre el escenario del Teatro Polyforum, donde una mujer fue vencida por la enfermedad y su esposo con ella.

La trama fue contada por un sólo actor durante 80 minutos. Se trata de Ernesto Laguardia, quien celebró 100 representaciones del monólogo El tiempo vuela, original de Paul Linke, apadrinadas por los productores Carmen Armendáriz y Salvador Mejía, así como la locutora Maxime Woodside.

“Siempre pido al final de la función si entre el público hay alguna sobreviviente de cáncer y les pido un fuerte aplauso para ellas”, fue la petición del actor y también productor de la puesta en escena dirigida por Rafael Perrín.

Laguardia se mostró satisfecho por la respuesta del público y señaló que este monólogo lo ha hecho más precavido con la situación, al grado que cuando su mujer descubrió un quiste en un seno él se tornó preocupado.

“Hoy me pasó algo curioso porque antes de llegar al teatro mi esposa Paty me dijo que sentía una bolita y le dije que mañana (ayer) mismo íbamos al doctor.

“Así que es algo que me sacudió toda la obra, pero ella está bien. Espero que podamos seguir ayudando a mujeres y hombres, porque es la versión masculina del cáncer de mama, pero se aprenden muchas cosas. Este es el mes de la conmemoración internacional del cáncer así que el lunes daré una conferencia con especialistas del tema en Roche”, expresó Laguardia.

El tiempo vuela colabora con el DIF, a quien le ofrece funciones a menor costo o incluso gratuitas para llegar al mayor público posible y enviar un mensaje de prevención hacia las mujeres.

EL TIEMPO VUELA , UNA AYUDA QUE SE CELEBRA


El tiempo vuela, una ayuda que se celebra


El monólogo realizado por Ernesto Laguardia cumplió 100 representaciones la noche del juevesTres espectadoras se levantan de sus asientos con la fortaleza y decisión de los vencedores de una ardua pelea: son sobrevivientes al cáncer.
El público les aplaude tras la historia previa relatada sobre el escenario del Teatro Polyforum, donde una mujer fue vencida por la enfermedad y su esposo con ella.
La trama fue contada por un sólo actor durante 80 minutos. Se trata de Ernesto Laguardia, quien celebró 100 representaciones del monólogo El tiempo vuela, original de Paul Linke, apadrinadas por los productores Carmen Armendáriz y Salvador Mejía, así como la locutora Maxime Woodside.
“Siempre pido al final de la función si entre el público hay alguna sobreviviente de cáncer y les pido un fuerte aplauso para ellas”, fue la petición del actor y también productor de la puesta en escena dirigida por Rafael Perrín.
Laguardia se mostró satisfecho por la respuesta del público y señaló que este monólogo lo ha hecho más precavido con la situación, al grado que cuando su mujer descubrió un quiste en un seno él se tornó preocupado.
“Hoy me pasó algo curioso porque antes de llegar al teatro mi esposa Paty me dijo que sentía una bolita y le dije que mañana (ayer) mismo íbamos al doctor.
“Así que es algo que me sacudió toda la obra, pero ella está bien. Espero que podamos seguir ayudando a mujeres y hombres, porque es la versión masculina del cáncer de mama, pero se aprenden muchas cosas. Este es el mes de la conmemoración internacional del cáncer así que el lunes daré una conferencia con especialistas del tema en Roche”, expresó Laguardia.
El tiempo vuela colabora con el DIF, a quien le ofrece funciones a menor costo o incluso gratuitas para llegar al mayor público posible y enviar un mensaje de prevención hacia las mujeres.

El monólogo realizado por Ernesto Laguardia cumplió 100 representaciones la noche del juevesTres espectadoras se levantan de sus asientos con la fortaleza y decisión de los vencedores de una ardua pelea: son sobrevivientes al cáncer.

El público les aplaude tras la historia previa relatada sobre el escenario del Teatro Polyforum, donde una mujer fue vencida por la enfermedad y su esposo con ella.

La trama fue contada por un sólo actor durante 80 minutos. Se trata de Ernesto Laguardia, quien celebró 100 representaciones del monólogo El tiempo vuela, original de Paul Linke, apadrinadas por los productores Carmen Armendáriz y Salvador Mejía, así como la locutora Maxime Woodside.

“Siempre pido al final de la función si entre el público hay alguna sobreviviente de cáncer y les pido un fuerte aplauso para ellas”, fue la petición del actor y también productor de la puesta en escena dirigida por Rafael Perrín.

Laguardia se mostró satisfecho por la respuesta del público y señaló que este monólogo lo ha hecho más precavido con la situación, al grado que cuando su mujer descubrió un quiste en un seno él se tornó preocupado.

“Hoy me pasó algo curioso porque antes de llegar al teatro mi esposa Paty me dijo que sentía una bolita y le dije que mañana (ayer) mismo íbamos al doctor.

“Así que es algo que me sacudió toda la obra, pero ella está bien. Espero que podamos seguir ayudando a mujeres y hombres, porque es la versión masculina del cáncer de mama, pero se aprenden muchas cosas. Este es el mes de la conmemoración internacional del cáncer así que el lunes daré una conferencia con especialistas del tema en Roche”, expresó Laguardia.

El tiempo vuela colabora con el DIF, a quien le ofrece funciones a menor costo o incluso gratuitas para llegar al mayor público posible y enviar un mensaje de prevención hacia las mujeres.

viernes, 16 de octubre de 2009

Festeja "El tiempo Vuela" 100 representaciones con padrinos de Lujo



Festeja "El tiempo vuela" 100 representaciones con padrinos de lujo

México, 16 Oct. (Notimex).- El monólogo "El tiempo vuela", protagonizado por Ernesto Laguardia, festejó 100 representaciones con padrinos de lujo, la conductora Maxine Woodside, y los productores Carmen Armendáriz y Salvador Mejía, quienes fueron los encargados de develar la placa alusiva.
"Gracias por estar aquí, me siento muy orgulloso de tenerlos, además de que son personas que nos han apoyado a lo largo de nuestra carrera y en nuestras vidas son parte fundamental", señaló Gerardo Quiroz, productor de la obra que aborda el tema del cáncer de mama.

El montaje está basado en una historia real narrada por Laguardia, quien experimenta diversas emociones, pues pasa de la risa al llanto, de la alegría a la tristeza, las cuales contagia al público.

"Yo sí me conmoví mucho, porque tengo muchas amigas conocidas que sufrieron este padecimiento, algunas sobrevivieron, pero otras no, por eso entiendo perfectamente la obra. Yo les diría a todas las mujeres que vayan a checarse, porque el tiempo vuela", indicó Woodside, quien no pudo contener las lágrimas.

"Esta obra surgió después de una conferencia que ofreció el autor, de ahí partió la idea, pero además nos gusta apoyar, en especial a los centros de salud y queremos ayudar no sólo a las mujeres sino a los hombres", indicó Laguardia.

Explicó que dictará una conferencia junto con una farmacéutica para difundir los riesgos que conlleva tener cáncer y las maneras de detectarlo a tiempo.

"Llegar a las 100 representaciones nos llena de emoción, pero siempre queremos hacer más, donar más obras a beneficio o dejar más baratas las funciones para llegar a más público", agregó.

Bajo la dirección escénica de Rafael Perrín, el conductor del programa "Hoy" presenta la vida de "Paul", quien vive momentos trágicos ya que su esposa es diagnosticada con cáncer y muere por esta causa.

El monólogo, que se presenta en el teatro Polyforum, fue escrito en 1987 por Paul Linke, un actor estadunidense que se inspiró en la experiencia que vivió al lado de su esposa, quien falleció por este mal.